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Fatima Nadja: “Soy del Camino”

La obra de la autora transporta al observador a un recorrido por el alma y sus recovecos más profundos, de la mano de la artista sueca y chilena.

Tenía que ser en viernes, día de la Belleza y del Amor, la fecha indicada para la exposición pictórica de la artista Fatima Nadja Böker Norrman, efectuada en el salón ubicado en 5 Norte, Viña del Mar, ciudad que la vio crecer y dar sus primeros pasos en la vida y en el arte.

Desnuda, como Venus, la encontramos dando la bienvenida a los invitados, todos cercanos, sujetando su manzana llena de arte en las paredes de la sala… Desnuda su obra, desnudos sus pensamientos y creaciones.

La luz del lugar se opaca ante sus cuadros, que enseñan lugares escondidos del ser, retratando experiencias y sonidos mágicos, cuyo lenguaje artístico nos lleva de lo real a lo imaginario, y viceversa.

El Abrazo del Oso, El Genio de la Lámpara, Sueños Patagónicos, Sombras Patagónicas, Huemul con Amigos en Valparaíso, Recorrido del Colectivo 7, El Árbol de Encuentros, Vuelos Nocturnos, Amanecer Madrugando, Memorias de un Sombrero, Lirios, Cae la Noche, La Filosofía, Dulce Aliento, Secretos, Máscaras, La Infancia de la Radioemisora, La Odisea, Luz Interior, Primavera, Ave Fénix y la Ardilla, Trinidad, Jaggernaut, La Tetera Mágica, El Tulipán Blanco, La Marinera, El Abedul, Cerro Negro, Río Hurtado; Baile Azul, El Árbol de los Besos  y Acunado por el Mar, son parte de los nombres que coronan y describen su incansable trayectoria artística que ha cruzado los mares y los cielos, uniendo a Chile y a Suecia en una visión, una mirada, una perspectiva de la vida con un ojo femenino, aliado de las musas.

DEL CAMINO

Nadja recuerda en su visita a Finlandia la pregunta de un hombre: “¿De dónde eres?”, “Soy del camino”, le respondió. Luego, el hombre le extiende 20 dolares… Señala que, desde allí, tiene claro que las comunicaciones no son su fuerte; la palabra la traduce en sus obras. Allí encuentra ese camino y, los que la contemplan, el suyo propio. Maravilloso, y el pago es ese. Las horas de ensoñación para descubrir cada rincón de felicidad genuina, cuando la satisfacción se encuentra en un tiempo de paz.

Puede, entonces, uno, imaginarse a la autora, traspasando la tela sus pensamientos hasta llegar a ese mundo cubierto por un velo, escondido de la vida cotidiana. Se conforma Fatima Nadja en un portal hacia el espacio-tiempo eterno, en la magia del ser de este Venus privilegiado, de esta tarima femenina, cuyas obras, al calor de lo humano, desprenden el aroma de lo divino.

 

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