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Carolina Reyes: “El tiempo te da la experiencia”

La primera conductora de la Municipalidad de Quilpué invitó a la comunidad a conocer la ciudad y animó a las mujeres a cumplir sus sueños.

10 de la mañana de un soleado sábado y me subo a un bus municipal para cubrir una pauta en Colliguay. De pronto, una mujer limpia los vidrios de la puerta trasera del transporte. Me llama la atención y le pregunto: “¿es usted la conductora?”. Me contesta afirmativamente…

Carolina Reyes Urquieta nació en Valparaíso, pero los 8 meses llegó a vivir junto a su familia al sector de El Sol, en Quilpué. Estudio la Educación Básica en los colegios Ignacio Carrera Pinto e Infantes del Sol, de donde recuerda con cariño al profesor de Historia, Adrián Bazán, ya fallecido, porque asistía también a la Parroquia Santa María Madre de la Iglesia, de El Sol, participando en la Cruzada Eucarística desde los ocho años durante toda su vida, al igual que sus hijos en la actualidad.

La Enseñanza Media la cursó en el Liceo de Niñas de Valparaíso, donde conoció a su esposo a los 16 años. Se casó con él a los 25, se mudó a Belloto Norte y tuvieron tres hijos, dos niñas y un varón.

Cuenta que en Valparaíso estudió Educación Parvularia, pero nunca ejerció porque se dedicó a otras cosas. Desde el año 2015 empezó como transportista escolar, “a mucho orgullo”, recalca. El recorrido era por Belloto Norte, Belloto Centro, Belloto 2000 y centro de Quilpué; en los colegios Saint Lawrence, Los Reyes, TAE, Esperanza, Infantes del Sol y Cristiano,  trabajo en qué se desempeñó durante cinco años, lo que le permitió conocer a mucha gente.

“Con el asunto de la pandemia quedamos aislados en lo que se refiere a trabajo y, gracias a Dios, tuve la posibilidad de trabajar a la Secretaría Regional Ministerial de Salud, donde estuve gran parte de la pandemia”. Después postuló por internet al Municipio de Quilpué, donde quedó seleccionada con la primera puntuación.

“Cuando entré a trabajar en la Municipalidad, lo vi como algo extra, algo distinto. Me gustó. En las primeras entrevistas en las que participé, éramos 10, y yo la única mujer. Después, fuimos quedando menos. En el examen psicológico quedamos tres, y en la última fase era yo sola. Cuando supe que había sido seleccionada no podía creerlo, no por las capacidades, que sé que las tengo, sino porque pensaba que todo esto estaba arreglado. Pero, sin conocer a nadie, postulé y quedé. Y, cuando llegué el primer día trabajar estaban todos sorprendidos y decían es la primera mujer que se va a dedicar a la conducción dentro de la Municipalidad de Quilpué”, relata Carolina.

TRÁNSITO

La chofer también se refirió al tránsito en Quilpué. “Hay que ser realista. Quilpué es una ciudad que ha crecido mucho en los últimos años, y su parque automotriz también. Además, cuando uno conduce constantemente se da cuenta de todo, de la señalética, de las calles y además de que lamentablemente hoy día nadie respeta nada, ni conductores ni peatones: no se respetan los tiempos de los semáforos ni los pasos de peatones, los autos quedan en medio de un cruce y se produce una congestión. Quilpué no tiene muchas alternativas, para entrar al centro, uno se puede demorar 20 minutos en Claudio Vicuña o Diego portales con el taco, y son sólo dos cuadras. Hay que ser honrado y ponerse la mano en el corazón, yo aumentaría la fiscalización”.

LA CUEVA DEL BRUJO

Carolina es conductora profesional Clase A3 y, en el Municipio, conduce camionetas y buses. “Tengo la fortuna de conocer Quilpué automovilísticamente. Los Perales, Colliguay. En el último viaje en bus, fui a conocer Cerro Viejo. Trabajando en la municipalidad se conocen todos los límites. La semana pasada tuve la oportunidad y me sentí feliz, pensaba 40 años o 41 años viviendo en Quilpué y no conocía la Cueva del Brujo. En un paseo, transportando a los niños con discapacidad tuve la oportunidad de ir con ellos y conocer un lugar que está aquí mismo, a un par de minutos y uno no lo conoce, uno no conoce su Quilpué, no se da el tiempo de conocer su ciudad”, comenta asombrada.

La Cueva del Brujo está detrás de la Cruz y del Zoológico de Quilpué. Unos 15 minutos caminando. “Una caminata tranquila, a paso muy ligero, y si no se puede subir por allí, se va por el lado de El Retiro. Muy bonito el camino, la flora  y la fauna. De hecho, quiero llevar a mis hijos para que puedan conocer el lugar. Siempre les envío fotos y después organizamos un paseo. Mi familia siempre me ha apoyado, ya que el conducir implica horarios largos y además uno debe ser muy ordenado y muy puntual. Cuando manejaba el transporte escolar, ellas eran más chicas y fueron el pilar fundamental para poder sobrellevar todo”, manifiesta.

En cuanto a sus compañeros del Departamento de Gestión Administración del municipio, son 12 conductores  de los cuales es la más reciente. “Voy a cumplir un año, pero tengo compañeros que llevan 25 trabajando en la municipalidad. Para ellos también fue algo sorprendente, ya que soy la primera mujer, pero me han brindado una excelente acogida, han sido cálidos conmigo y me siento muy agradecida”.

304

De Gumercindo, en Villa Alemana, por el Troncal hasta 5 Oriente, en Viña del Mar, para llegar a 15 Norte y subir por Alessandria hasta el Hospital Naval, y empinar de nuevo por Gómez Carreño, bajando por San Antonio y Quillota, pasar por Quilpué y retornar a la Ciudad de la Eterna Juventud. Sí. Durante los fines de semana, Carolina es conductora interurbana de la Línea 304.

“Buscando otra alternativa para tener un ingreso extra para la casa llegué a la línea 304. La gente se sube y lo primero que me dice es buenas tardes, caballero. Después me dice: disculpe, señorita, cuando se dan cuenta que va una mujer. Tengo muy buena acogida de parte de la gente y el trato con mis compañeros de trabajo también ha sido muy bueno. Sé que hay otras mujeres en Quilpué que trabajan conduciendo, pero no conozco a ninguna. La conducción interurbana no es fácil, porque hay de todo, pero me gusta”, asevera Carolina.

Señala que la diferencia entre manejar un vehículo municipal y un transporte público radica en que  “en el primero, traslado a un grupo de gente desde un punto a otro, adultos mayores, niños, de manera específica pero con un grupo completo. En cambio, en un bus transporte público uno va muy ocupado de cada pasajero, del momento en que se sube o se baja, de los escolares, del adulto mayor. Es lo mismo, pero en distintas condiciones. Siempre lo he dicho: cuando me subo a la línea es un pensamiento totalmente distinto y con otra disposición”, indica.

SUEÑOS Y REALIDADES

“A mí me encanta lo que hago, me fascina conducir y el roce que uno tiene con la gente. Además, los desafíos me apasionan. De hecho, mi sueño es manejar un camión con rampla, y si el día de mañana tengo la opción, no lo voy a dudar. Yo sé que a muchas mujeres les gustaría manejar y sé que tiene las capacidades pero, lamentablemente, el círculo muy cerrado. Hay muchas publicaciones de que se necesitan choferes y hay mujeres que están interesadas, pero no se le dan las oportunidades. Hay desconfianza y no es porque lo hagan mal sino que, al contrario, es porque tenemos otra mentalidad para hacer las cosas. Por ejemplo, a nosotras nos importa la conducción, pero también nos importan las personas que van con nosotros”, puntualiza Carolina.

En cuanto al mensaje para sus congéneres, señala “entonces, yo las invito a que sigan, a que cumplan un sueño. Sé que hay algunas mujeres que no se atreven ni siquiera manejar un auto, que les da miedo, pero, de a poco. Uno no aprende el primer día de la Escuela de Conducción a manejar el 100%. La idea es que se aprendan bien las leyes de Tránsito, que no salgan sin saber, porque en las calles uno a veces ve a conductores que lo hacen tan mal que se pregunta si les habrán regalado la licencia. Teniendo claras las leyes de Tránsito  y la señalética, con el tiempo uno va aprendiendo muchas más cosas, y el tiempo te va dando la experiencia”, finaliza la conductora profesional Clase A3 del Municipio de Quilpué.

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