¿Cómo motivar a los estudiantes a continuar los aprendizajes desde sus hogares?

Académicos del Laboratorio de Neurociencia de la Universidad de Playa Ancha (UPLA) se refieren al rol fundamental de los docentes en la identificación de los intereses personales de sus alumnos, para orientarlos en el proceso de aprendizaje.

Desde que llegó el Covid-19 a Chile, la educación a distancia pasó de ser una alternativa de apoyo a la única opción posible para educar.

En este contexto, el aprendizaje autónomo entró a presión en los hogares planteando un gran desafío: cómo motivar a los estudiantes a continuar con sus aprendizajes y con las actividades conducentes a ellos en este nuevo escenario.

Los académicos e investigadores del Laboratorio de Neurociencia de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), doctor Mauricio Valenzuela y Claudio Berríos, coinciden en el rol fundamental que les cabe a los docentes en términos de guiar, contener y reforzar la comunicación efectiva, para sacar la motivación intrínseca de sus alumnos y, desde allí, apoyarlos en el logro de la disciplina de buscar regularidad en una situación absolutamente irregular.

Explican que lo importante es no perder de vista por qué estamos cambiando la forma de operar en nuestras relaciones, es decir, que estamos viviendo un encierro inteligente y necesario, y se debe actuar en ese contexto.

“Por ello, es que, se hace fundamental apoyar primeramente al individuo, acompañarlo con empatía, conociendo sus limitaciones intrínsecas, cotidianas, inmediatas y luego oyendo al estudiante, a la persona que puede o no desarrollar estas motivaciones personales. En segundo término, se requiere vehiculizar, “viralizar” en este espacio de socialización virtual, estas motivaciones individuales y levantarlas como un enjambre cotidiano de diálogo y monitoreo permanente. Se trata de humanizar las motivaciones colectivas con las contingencias propias de cada integrante de este diálogo”, sostiene el coordinador del Laboratorio de Neurociencias, doctor Mauricio Valenzuela.

Los docentes precisan que, en el caso de los universitarios, son múltiples los escenarios en los cuales se encuentran. Están desde los que son jefes de hogar, hijos, nietos y parejas hasta los que puedan contraer el COVID-19. “En esos diferentes estados la motivación intrínseca va a desempeñar un rol esencial. La disciplina de buscar regularidad en una situación absolutamente irregular, por eso los esfuerzos de la Universidad de Playa Ancha van destinados a brindar a los estudiantes espacios de contacto entre ellos mismos y sus profesores en las aulas virtuales, donde pueden compartir experiencias, deseos y frustraciones. Es importante que cada uno de ellos sepa que no está solo en este proceso y que requerimos de los mejores esfuerzos para extraer lecciones de vida”, afirma el doctor Valenzuela.

ADQUIRIR PATRONES DE CONDUCTAS CEREBRALES

Los académicos expresan que para los estudiantes que tuvieron que rendir la PSU en el contexto del levantamiento social, la situación ha sido doblemente compleja. Han debido aprender a regular la incertidumbre de poder rendir académicamente en esas condiciones, hasta ahora en que la experiencia de vivir la universidad aún no pueden experimentarla. Se han saltado el recibimiento de sus compañeros, por ejemplo, y el reconocer los espacios educativos.

“En este período que nos toca vivir, tenemos que ayudar a nuestros estudiantes a sacar su motivación intrínseca. En ese sentido las rutinas de horarios de clases, estudio, actividades del hogar y recreación deben tratar de ser lo más estable posibles, de modo que nuestros cerebros adquieran patrones de conducta que nos permitan rendir en los diferentes roles que desempeñamos. Los docentes jugarán un importante rol de guía y contención a lo largo del semestre, deberán reforzar la comunicación efectiva, brindar espacios de conversación dentro de las sesiones de chat que permitan a los jóvenes plantear sus emociones, sus inquietudes y, a partir de esa base, orientar a los alumnos”, plantea el profesor Claudio Berríos.

Los académicos UPLA agregan que, debido a la contingencia sanitaria y en tan corto tiempo, se ha hablado más de metodologías de enseñanza-aprendizaje que en los últimos 30 años en el mundo, y Chile no es la excepción.

El profesorado va estableciendo estrategias, diseñando plataformas y complejizando el trabajo virtual, con el objetivo centrado en el estudiante y en el proceso de enseñanza aprendizaje, basado en la cooperación mutua y en el crecimiento tanto de maestros como de alumnos.

“No cabe duda que, enfrentarnos a un cambio en las reglas del juego, abruptas y necesarias, ha hecho que tomemos los espacios virtuales como ‘espacios limpios’, donde se puede anidar una gran cantidad de información, pero, por sobre todo, un profundo interés de comunicación y discusión entre las personas. Este fenómeno hará renacer la tecnología y, probablemente, su utilización sea en el futuro una gran herramienta inseparable de la educación formal. Se abre, entonces, un espacio donde será común que la docencia presencial cuente de manera permanente con los espacios virtuales activos y participativos, y no como hasta ahora habían sido empleados donde en un alto porcentaje solo eran reservorio de documentos y vídeos”, reflexiona Berríos.

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