El equilibrio se logra cuando las autoridades tienen conciencia

Mientras los vecinos ven cómo las constructoras tapan con desechos y arena las quebradas del entorno durante años, ¿qué hacen las autoridades?, ¿cómo respaldan que actúan para conservar el medio ambiente?

Esto no tiene nada qué ver con el tema de ser ciudadano de segunda clase, más bien tiene relación con la nula preocupación y ocupación en la actividad primigenia del ser humano que, para mí nunca fue filosóficamente “el hombrear del hombre”, sino más bien el “sojuzgar la tierra”, y la palabra sojuzgar lleva consigo la justicia.

Y, me pregunto, hemos sido justos con el entorno, no con el planeta, con NUESTRO ENTORNO, CADA UNO. La respuesta es negativa.

Nos reunimos para bailar, beber, pasarlo bien; algunos lo hacen para tramar y crear estrategias para ser ganadores de algo, dinero, poder, estatus y satisfacción de deseos vacíos y vanos. Y, así, puedo hacer una innumerable lista de propósitos sin propósito.

¿Por qué nadie se une frente a estos hechos? Estos hechos que no solamente son una afrenta a la vida y al respeto por lo que no hemos creado, sino que además constituye un ataque frontal a nuestro hogar, que es esta tierra.

Desde hace ya mucho tiempo que todos pedimos que nos arregle la vida un tercero: el Estado, las autoridades, el vecino. Y, sí, el Estado y las autoridades tienen esa obligación, la misma que tenemos cada uno de nosotros, pero con compromiso y un sueldo de por medio.

Al respecto, mi amiga, la ingeniero Cristina Olavarría Simonsen, me comenta al respecto “Sí, Raquel. Cero control.  Y, hace demasiado tiempo que es así”.

La profesional que ha entregado los últimos años a evidenciar las carencias de fiscalización y planificación en este sentido, hace un recuento. En el año 1985 se demostró esta falencia con el terremoto y los consecuentes edificios inclinados en  Reñaca y Canal Beagle, e indica que la prueba será el próximo terremoto que tome la Falla Marga Marga.

Específicamente, respecto a la tapadera de quebradas de Marga Marga, indica que “esos no son rellenos controlados, son sólo corte y derrames no controlados sobre el bosque nativo esclerófilo depredado”.

Cristina puntualiza que en último Google Hearth está clarito todo lo ejecutado ahora último en el tema de rellenos sin control, y lleva un registro en su Facebook de lo acontecido en la comuna completa.

A su vez, agrega que “la DOM se escuda en que la inmobiliaria es responsable de su autocontrol. Y ésta lo transfiere a su vez al ingeniero de estudio de suelos, que sólo hacen mínima calicata y sondaje inicial previo al proyecto, pero no en su construcción”.

Además, subraya en que las inmobiliarias no presentan plan de manejo forestal aprobado por CONAF, que la DOM no exige. Y, en caso de que lo presenten, ni siquiera CONAF controla.

“Esta discusión ya la tuve en la Comisión de Urbanismo 2015, municipio con DOM y gerente de inmobiliaria, mas concejales. Desde ahí me cerraron las puertas del municipio y quedó botado el socavón del paradero 27, sin siquiera un muro de contención”. Por lo mismo, Cristina Olavarría ha encauzado su ayuda a la gente de Los Pinos y de Paso Hondo.

En plena pandemia de Covid-19 debe renacer la semilla de conciencia en el centro de las comunidades, estrechando lazos a través del autocultivo, el reciclaje y la conservación de la naturaleza.

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