Elecciones Políticas

Por Susana Soto Jorratt, Ecologista. 
Para nadie es un misterio todo el derroche de recursos que se produce en las elecciones políticas de cualquier tipo, pero ya que estamos ad- portas de una de ellas, en que los señores políticos se afanan por encubrir su procedencia política, tildarse como gente perteneciente a movimientos sociales, además todos son ecologistas puesto que es snob, por lo tanto está de moda ser un candidato sustentable, ecológico, amigable, y toda una serie de adjetivos que estos últimos años han cobrado una interesante tendencia, pero…
El gran pero es cómo estos candidatos que a la hora de los que hubo les baja el amor por lo verde… no son capaces de hacer campañas que estén ligadas a la ecología, donde los discursos sean los que primen, y no nos topemos en cada esquina con un rostro ultra arreglado que no pareciera ser de una persona que tienen una vida real, estos mismos candidatos a alcaldes o concejales que rasgan vestiduras por los derechos de los animales, cuando están de moda, pero que no son capaces de enternecerse por ninguno de ellos, que hacen discursos incendiarios por la protección de los árboles nativos, pero que después de las elecciones se les desaparece el amor por la naturaleza, son los que nos contaminan en cada esquina con sus sendos afiches, los que ensucian nuestras calles, pintan los muros de nuestras ciudades, y nos prometen cosas que ni siquiera están dentro de sus atribuciones, ellos son aquellos que hablan de responsabilidad social, pero en vez de dar   los millones que se gastan en imprimir volantes, en enmarcar palometas en comprar votos  para alguna corporación o fundación que vaya en bienestar de algún grupo social vulnerable…
Entonces, ¿no suena bastante incongruente el discurso? (cuando se analiza con detenimiento)… en unos pocos meses nos veremos nuevamente enfrentados a esta invasión de nuestra ciudad, colgaran de los postes aunque sea ilegal sus pendones y nos harán creer que ellos serán los que harán de nuestra ciudad un lugar armonioso y sustentable.
Como ciudadanos inteligentes debemos premiar a aquellos que sean capaces de encantarnos con su sinceridad con obras que hayan hecho con anterioridad, buscaremos personas verdaderas, que cuando sean autoridades no se envanezcan con su triunfo y se den cuenta que están para servir, No para servirse de los demás.

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