Energía fotovoltaica: sustentabilidad para el sector agrícola

Por Fernando de la Lastra, gerente general de Tecnipak.  

Siendo la quinta economía de América Latina, Chile aún está lejos de ser catalogado como un país desarrollado. Sin embargo, un paso importante en nuestro progreso es la digitalización y tecnologización de los mercados más grandes, siendo la agricultura uno de ellos. Fomentar este tipo de cambios es clave, más aún al considerar los actuales desafíos del sector agroindustrial que se vinculan con la escasez hídrica, el aumento de la población, la disminución de la superficie y el cambio climático.

Es en este escenario en donde la energía solar fotovoltaica se presenta como un aliado en la modernización del campo chileno. Estamos ante una tecnología que en los últimos años ha bajado considerablemente sus costos, convirtiéndola en una opción muy atractiva para distintas empresas; y que hoy se está masificando en el rubro lechero, en campos olivícolas, viñas y también entre los productores de cerezos, entre otros.

El último reporte de Estadísticas del Sector de Generación de Energía Eléctrica Renovable, desarrollado por la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA), indicó que durante febrero de 2021, la generación de energía eléctrica proveniente de fuentes ERNC alcanzó el 24,8%. De dicho porcentaje, 13% provino de la energía fotovoltaica, un 28,5% más respecto al año anterior. Este es un importante avance para Chile, teniendo presente que uno de los rubros que está adoptando rápidamente tecnologías fotovoltaicas es el agrícola, pues se generan importantes sinergías al utilizar sistemas fotovoltaicos en el agro. El principal motivo que ha llevado a los agricultores a considerar este tipo de soluciones es la mitigación del costo energético asociado al bombeo de agua para riego, lo que permite obtener un ahorro significativo en el consumo eléctrico, especialmente en lugares más aislados. Pero también existen varios otros aportes que considerar.

Un segundo beneficio directo que trae el uso de la energía solar en los cultivos es la mejora en la calidad de los productos. Contar con energías renovables entrega la oportunidad a los agricultores de generar nuevas líneas de productos premium con una menor huella de carbono. Pero adicionalmente un estudio realizado por el Instituto Fraunhofer para Sistemas de Energía Solar (ISE) en Alemania demostró que, al cabo de dos años, la implementación de un sistema agro-voltaico piloto (donde los cultivos comparten el espacio con los paneles fotovoltaico) aumentó la eficiencia en el uso de suelo en 160%, tomando en cuenta la productividad agrícola más la producción energética.

De igual manera, mediante el uso de paneles solares flotantes sobre los embalses de riego, resulta posible mejorar la administración de los recursos hídricos. Esto gracias a que los paneles permiten reducir la tasa de evaporación del agua entre 60% a 85%, dependiendo del tipo de panel que se use (mientras mayor sea la superficie del panel, se consigue que menos agua se evapore del embalse). Por otra parte, el uso de paneles flotantes mejora la calidad del agua, ya que al cubrir el sol, se inhibe el crecimiento de algas y microorganismos, reduciendo los costos de mantención y la necesidad de químicos para tratamientos de agua.

Chile hoy tiene el gran desafío de alcanzar el 70% de la generación eléctrica mediante energías limpias. Este objetivo es parte esencial de nuestra Política Energética Nacional al año 2050, y dicho propósito requiere de la colaboración entre diversos actores. El sector agrícola no es extraño a la adopción de nuevas tecnologías, sino todo lo contrario. Hoy el agro ha incorporado muchas soluciones  tecnológicas de primer nivel, entre ellas, la utilización de hélices de viento para combatir heladas, la adopción de sensores en el huerto y el monitoreo meteorológico, la incorporación de equipos de cosecha mecanizada, la utilización de tractores autónomos y el e-commerce agroalimentario que ha permitido a empresas y start-ups una relación mas directa con los consumidores finales. Lo anterior, por medio del desarrollo de portales de venta y cadenas de distribución conectadas, por ejemplo, a la nube.

Esta capacidad de adoptar tecnología posiciona al rubro agrícola en una posición privilegiada para la adopción de soluciones fotovoltaicas, en un país ya reconocido por sus extraordinarias condiciones naturales para la adopción de dicha tecnología. Esta adopción permitirá a la agricultura fortalecer su rol clave en la entrega de seguridad alimentaria, y en el robustecimiento de recursos más confiables para el suministro de energía. Estamos hablando de una importante revolución tecnológica para el campo chileno, sobre todo al considerar la crisis hídrica que hoy experimenta el país, y que la Organización de Naciones Unidas (ONU) calificó en marzo de este año como un desafío pendiente para Chile. El campo chileno tiene hoy la oportunidad de ser un líder mundial en la adopción de este tipo de soluciones, en un momento clave en donde la sociedad como conjunto está buscando nuevos modelos de desarrollo sustentables basados en energías renovables.

 

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