Juan Delgado Silva, el zapatero más antiguo de Quilpué

Durante casi 40 años se ha dedicado a reparar calzado. Actualmente trabaja la tradicional reparadora “Novoa”.
Con los pasos agitados de la vida moderna se están perdiendo cada vez más las tradiciones y los trabajos artesanales que en algún momento fueron pieza clave en el desarrollo de la sociedad.
Uno de estos oficios es el de zapatero, que siempre ha sido fundamental para la economía familiar, debido al conveniente costo que representa reparar el calzado en vez de adquirirlo nuevo.
Juan Delgado Silva es uno de los pocos zapateros que subsisten en Quilpué y también quien tiene más experiencia, pues lleva 37 años trabajando en este oficio, el que aprendió casi como una casualidad.
El zapatero realiza este oficio desde hace 37 años.
“Yo no tenía pensando trabajar en esto. Siempre me gustó el trabajo manual y comencé a aprender con mi cuñado porque él tenía una reparadora en Los Carrera con Portales. Con la experiencia que tengo hoy en día puedo hacer lo que me proponga”.
Así, Juan no sólo repara calzado, sino que también sabe fabricarlo, al igual que bolsos y diversos accesorios de cuero.
“Este es un oficio muy lindo, a mi me gusta mucho, para mi es un agrado venir a trabajar cada mañana porque soy feliz en lo que hago. No podría haber escogido un oficio mejor”, manifiesta el entusiasta zapatero.
Después de años trabajando en distintos lugares, hace un par de décadas llegó a trabajar a la reparadora de calzados “Novoa” ubicada en calle Andrés Bello, que hoy en día es la más antigua en su rubro que queda en Quilpué.
“Yo tengo una linda familia, pero mis tres hijos y mis siete nietos están el extranjero. La Zapatería Novoa es como mi segunda familia”, indica.
OFICIO QUE SE PIERDE
A pesar de que este oficio supone alargar la vida útil del zapato y representa un alivio económico para los usuarios, actualmente es una tradición que está en franca retirada. Al respecto de esta situación Juan delgado tiene una opinión certera.
Juan Delgado trabaja en «Novoa», la reparadora de calzado más antigua de Quilpué.
“El problema es que los zapatos buenos que tienen opción de repararse son muy caros. Frente a esto, la gente prefiere comprar zapatos chinos que son mucho más baratos pero que son malos y desechables porque no tienen arreglo”.
Además, comenta Juan Delgado, la gente joven no está interesada en gastar tiempo en arreglarlos, les es mucho más práctico ir a comprar calzado nuevo”, comenta el zapatero, argumentando las razones por las que el oficio está es decadencia.
A pesar de esto, las reparadoras de calzado aún tienen su público. En “Novoa”, Juan trabaja sin cesar durante todo el día. “He llegado a reparar 40 zapatos al día”, comenta. Con respecto al trabajo más solicitado por los quilpueínos, indica que “son las tapillas las que primero se echan a perder”.
Así, feliz con su oficio, Juan Delgado ya es parte de la historia de Quilpué, pues con sus manos ha contribuido a calzar mejor a gran parte de esta ciudad. “Ojala que nunca se acabe este oficio ni ningún trabajo realizado con las manos”, finaliza el artesano.

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