Me han estremecido un montón de mujeres

El 25 de marzo de 1911, 146 trabajadoras textiles encontraron la muerte en un incendio en la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York, una semana después de la primera celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza.
Los principales tópicos que impulsaron el movimiento fueron el derecho de voto,  al trabajo, a la formación profesional, el de ocupar cargos públicos y a la no discriminación laboral. El año pasado se celebró el Centenario del Día internacional de la Mujer.
Primeramente, no puedo dejar de agradecer a todas las mujeres que con valentía han defendido nuestros derechos a través de la historia. Las mismas, han sido madres de hombres y mujeres que han compuesto el entramado y el sostén de nuestra sociedad. Han educado y cuidado con amor, y han transmitido y conservado valores y tradiciones generación tras generación.
En segundo lugar, es imposible no reconocer el tesón con que día a día observo que cada una de las mujeres que conforman nuestro país se levantan con la idea de seguir construyendo y reconstruyendo una nación cuya idiosincracia es tan distinta y rica a cualquier otra en el mundo.
Tanto en el hogar como en el trabajo con alegría y amor entregan lo mejor de sí mismas en un verdadero canto por la vida. En diferentes roles: abuela, madre, hija, hermana, amiga, compañera, trabajadora y esposa, podemos reconocer a estas mujeres, chilenas, quilpueínas. Mujeres urbanas, mujeres campesinas, todas ellas aportando un granito de arena, con la misma esencia, profunda e irrenunciable.
Mujeres que inspiraron a poetas, músicos y pintores. Cómo no sentir orgullo.
Sin duda un día para conmemorar el amor y la entrega, un día para saludar a profesoras, actrices, artesanas, campesinas, trabajadoras, empleadas, estudiantes, enfermeras,madres, hijas, esposas, MUJERES que sin duda estremecen.
 

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