Mi jefe, es de otro planeta, no me pregunten de cuál

MininitaSeguramente aún no lo descubren.

                                                                            Por: Mininita 

Con una figura de galán de teleserie, de esas de quinceañeras y un carácter de niño mimado, pero de lo buenos.

Un café bien cargado, dos de azúcar, es el comienzo de nuestra no-rutina diaria. ¡Ah! y, obvio,  acompañado de un chocolate o dos galletas .Estamos, sí, estamos a dieta, porque él es el jefe, entonces siempre es “estamos” aunque ya voy quedando en los huesos.

Primer  llamado a viva voz, desde mi oficina escucho mi nombre y ante la seriedad de su grito casi corro. Ya, frente a su escritorio, con la mirada más seria que se puedan imaginar (ahí pienso , qué habré hecho mal), me invita a tomar asiento y con la gravedad que amerita el momento me pregunta…. cómo estuvo mi fin de semana, noooo, siiiiiiii, es verdad y también cómo están mi hijos.

Segundo grito o tercero, ya pierdo la cuenta y también la claridad de dónde estoy…..y con otro grito respondo ¿QUÉEEEEE?

Pero rápidamente, me ubico, respiro hondo y me digo, “vamos”, es el jefe… Casi en el mismo momento aparece en el umbral de la puerta, que quisiera  mantener cerrada, y con su mano -moviéndola cual niñito de tres años-  me vuelve a llamar, mientras me pregunta ¿quién es el jefe?, ¿quién es el dostorr?

Jajaja, ya no puedo evitarlo, aún escuchando, un “ponte seria”, así no se puede trabajar, jajaja, eso mismo le digo, mientras escucho su pregunta diaria… Sí, diaria, ¿verdad que estoy más delgado? Síiiii, es mi respuesta y le ofrezco un pedazo de pastel relleno con chocolate y crema.

Seguimos trabajando, aunque no lo crean, tra-ba-ja-mos y antes de terminar la jornada matinal, recibo mi Súperocho y mis estrellitas por portarme bien…

Ya terminando nuestro ajetreado día, entre idas y venidas de una oficina a otra, entre gritos, Súperochos, pasteles con crema, estrellitas (y planeando  esta vez sí, una visita al loquero), se despide diciendo ¿vez lo bonito que es trabajar como si fuéramos una familia?

Entonces solo sonrío y me digo “Ése es mi jefe”…

 

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