Quilpué: Emprendedora se reinventa enseñando el negocio de las velas

Ximena Castro es una de las ganadoras de la tercera versión de Impulso Chileno, concurso de emprendimiento que la ayudó a rediseñar su negocio de encintados y transformarlo en un pujante taller que enseña a los independientes a ser su propio jefe en tiempos de COVID.

La vida le ha enseñado a Ximena Castro a ser busquilla. Su historia como emprendedora partió hace 24 años cuando recién casada parte a Perú a conocer a la familia de su esposo, a quien había conocido hace más de 10 años en Chile.  Una vez instalada en Lima, Ximena decide visitar el Mercado Central donde coexisten una gran diversidad de tiendas que enseñan a hacer manualidades y así fue como mirando y de manera autodidacta aprende la técnica de la cerámica en frío, compra moldes de encintados para nacimientos, bautizos, y comienza con su producción.

Incluso comenta que como tuvo que pasar la Navidad en Perú, comenzó a hacer adornos navideños en cerámica en frío, los cuales fueron todo un éxito. “Mi cuñada me sugirió que hiciéramos una once y vendiera todas mis figuras. Seguí su consejo, colgué todos mis pascueros y vendí todo, fue un éxito”, relata.

A los 38 años, Ximena, con un embarazo de riesgo, debe devolverse a Chile por la deteriorada salud de su madre.  Sabían que no sería fácil.  En Lima, su marido tenía un buen puesto laboral como gerente de una empresa y al llegar a Chile no tendría trabajo. No obstante, se arriesgaron. Pasaron los meses Ximena decidió junto con él, que lo mejor era emprender y qué mejor que en adornos de cerámica en frío. “Si teníamos tantos moldes y sabía hacer la masa porqué no emprender”, detalla.

Cuenta que empezaron regalando y vendiendo a la familia y a los amigos, hasta que un día fueron a ofrecer sus productos a las tiendas del centro de Quilpué, donde viven. En un comienzo recuerda que les daba vergüenza entrar a ofrecer sus productos, hasta que juntaron valor y conversaron con el dueño del local, quien les pidió un mostrario y les dijo que si se vendían sus productos les seguiría comprando. “En la tarde de ese día empezó a pedir altiro. La primera venta que hicimos fueron 36 encintados. Me demoré 15 días en hacer eso”, señala Ximena.

El boca a boca los ayudó, incluso el dueño del local les presentó a su mamá que tenía una tienda en Viña y después a Ximena se le ocurrió hacer un encintado con velas, técnica que le enseñó una sobrina.  “Tomé la idea y la implementé en mi negocio, después nos presentamos a varias tiendas y mis encintados fueron un boom. Calidad, acabado perfecto”, dice orgullosa “Así empezamos, de la nada”, comenta.

No obstante, su emprendimiento sufriría los embates del estallido social y la pandemia, ya que se acabaron los matrimonio, bautizos y fiestas. “Nos preguntamos en ese momento de qué íbamos a vivir y así fue cómo decidimos reinventarnos, no bajar los brazos, y creamos una rama de esta empresa donde vendemos los insumos para que las personas hagan sus propias velas y el enganche que tengo es que no cobro por enseñar”, comenta.

Esa visión de negocio y empuje, la hizo ganadora de la tercera versión de Impulso Chileno, concurso de emprendimiento patrocinado por la Fundación Luksic en alianza con la Escuela de Administración de la Universidad Católica y la Corporación Simón de Cirene.

Ximena cuenta que aquello que más la motiva es dejar un legado: “me emociona enseñar, es bonito y me gusta. Hemos logrado muchas cosas con mi emprendimiento con la vela, me gusta hacer diseños especiales, buscar, crear y mis clientas están fascinadas porque todo lo que enseño ellas lo llevan a la práctica”.

Además, destaca que si no se reinventaban morirían como empresa y en ese sentido Impulso Chileno fue su salvavidas.  Por ello fue tanta la alegría que sintió al enterarse de que habían ganado que llegaron a su casa tocando la bocina para que su hija saliera, recuerda. “Fue una tremenda sorpresa; un logro inmenso por el sacrificio de muchas cosas y fue muy grato saber que habíamos ganado”, precisa.

El premio les permitió mejorar su emprendimiento. “Ahora tengo mi taller instalado, feliz, bonito y un aporte inmenso, un apoyo total. Tengo mi mentor que es súper bueno, me guía y hablamos todas las semanas. Estoy orgullosa y agradecida de Impulso totalmente. Siento un orgullo y alegría de haber conseguido esto y se lo recomiendo a mil personas más, incluso estoy incentivando a mi hija a tener su propia empresa”, señala.

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