Ya, ahora sí que sí…

Feliz, como una lombriz, por fin mi jefe se sentirá realizado, escuchado y obedecido.
Mininita
Por Mininita
Corro con mis carpetas colgando debajo del brazo, un tropezón  y otro, y ruego al cielo no caer, casi, casi… bien. La ley de gravedad no siempre funciona. Digna, si, siempre digna, arreglo mi vestido, como si nada, cuando ¡horror!, ya no es negro  ¡No! , es plomo peludo , si plomo peludo . Odio a mis gatos. No, no es verdad, los amo, pero en estos momentos, los pelaría. Pero sigo corriendo, saco mi dedito índice y descubro que es muy chiquito… Ese  chofer no lo  vio, no lo vio, cual bólido pasó frente a mí. Viejo y la …
No importa, digna, calma, tú puedes. Eso me digo mientras miro el reloj y veo la loca carrera de esos segundos inconscientes por alcanzar la hora.´ Piensa, piensa, funciona dedito mágico. Ya un colectivo se detiene, vamos adentro y la gordita no se mueve. Respiro hondo tratando de adelgazarme, casi no respiro, contengo el aire yyyyyyyyy por fin sentada, qué digo, medio sentada, ahora cerrar la puerta, qué odisea, será un milagro si no pierdo parte del vestido  plomo-peludo.
Ya señor chofer, ‘métale  pata’, o chala? No importa, da lo mismo, dele, dele. Una mirada a mis nuevos enemigos los minutos, ellos corren y corren,  se creen  Eliseo Salazar, claro que mejores.
Vamos un semáforo. Otro. Falta poco, ya llegamos.
Bajo, cierro la puerta del colectivo y el chofer alharaco me dice ‘schiiiii, llévate la puerta’. Lo miro con mi mejor sonrisa y emito un dulce… ‘disculpe’, ojalá no lea mi mente…
Y yo, sigo corriendo, un dos, un dos; casi un trote matinal, pero en tacos: tortura.
Vamos, queda poco, solo metros, solo pasos, al fin, al fin, lo logré, estoy frente a la puerta de mi oficina, diez minutos antes de la hora de entrada, jamás cumplida por mí en estos tres años de trabajo. Sí,  lo logré, puedo hacerlo, ahora a abrir, entrar y esperar para dar la sorpresa a mi jefe. ¡OH, OH NO, NO, NOOOOOOOOOOO!, no tengo las llaves, NOOO, y me acaba de llamar mi jefe para decirme que hoy, justo hoy, ¡llegará dos horas más tarde!, sí, justo hoy.
Calma, digna, me convenzo, no hay forma de que llegue a l trabajo temprano, ¿o si?
Si claro, haberlo pensado antes, tomo mi reloj le saco la pilita  y ya no hay más enemigos corredores, cual Eliseo se quedan “ahí “, AHÍ,… a mitad de carrera…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *